Orgullo y humildad en el divorcio

Orgullo y humildad en el divorcio:

El orgullo no suele ser bueno para nada, pero en cambio está presente en la mayoría de las rupturas, ya sea en uno de los cónyuges, o incluso en los dos. En cambio la humildad no suele concurrir en la mayoría de las rupturas, a pesar de lo cual, si se actuara con humildad muchas de las rupturas no se producirían y se podrían salvar las diferencias que provocan rupturas que podrían prevenirse. No es cuestión de tener razón, para el caso de que la relación no se reconduzca ambos pierden y ya no tiene sentido pensar en quien estaba equivocado o equivocada, lo que si merece la pena es hacer un esfuerzo, de ser posible y dependiendo de las circunstancias para tragar el orgullo y ser humilde para reconocer los posibles errores, reconocer que podemos equivocarnos, y sobre todo centrarnos en lo que se puede salvar del proyecto de vida común, las cosas que aún merecen la pena apostando por la relación.

Rencor, celos y problemas de falta de comunicación:

Esos son unos de los tres principales factores que hacen complicado un divorcio mínimamente sano y razonable.

Abogados de divorcio express de mutuo acuerdo
Orgullo y Humilad

En muchos casos la  la mala actitud de las partes hace que sea imposible la conciliación, pero realmente, hay parejas que a pesar de un gran amor inicial acaban odiándose, sin dar el brazo a torcer ninguno de los dos por orgullo, echando a perder la relación. Pasado un tiempo comienzan una relación en la que todo es idílico, y comenzando de cero no existen los problemas que teníamos con nuestra ex, pero pasado un tiempo, si existe algún tipo de actitud inadecuada por nuestra parte, volverán a existir con la nueva pareja sentimental, y tal vez en ese momento nos demos cuenta de que tal vez deberíamos de haber sido menos orgullosos u orgullosas y mas humildes, pues todas las parejas tienen diferencias, pero se puedan superar siempre y cuando se cuente con la actitud adecuada para ello.

Lo importante es tratar de buscar soluciones y de no ser posible tener la madurez y respeto suficiente como para no hacer pasar un calvario a la persona que tanto hemos querido y ser capaces de llegar a un divorcio de mutuo acuerdo, pues el proceso contencioso supone un verdadero fracaso matrimonial y personal pues una cosa es no entenderse con nuestra pareja sentimental y otra no ser capaces ni ponernos de acuerdo con los términos de la ruptura y delegar dicha responsabilidad en los operadores jurídicos: El Juez después de haber oído las posturas, argumentos y pruebas presentadas por los abogados de cada una de las partes en relación a los hechos que se estén dirimiendo en el proceso.

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